PRÓLOGO DE MI OBRA POÉTICA 2001-2012 POR HUGO FRANCISCO RIVELLA
LA POESÍA ES UN MENSAJE SECRETO
No sé si la poesía es una búsqueda, pero seguramente en
esa búsqueda uno intenta definir lo que es, o creer en el hechizo de la
palabra, y en esa maravilla, encontrarnos
El espejo nos devolverá lo que miramos, la misma figura,
la ilusión de haber sido y mostrar como somos, quizás en ese andar uno tropiece
con un espejo roto y no con un abismo imposible de saltar
Gustavo Tisocco creció, como todo niño, buscando ser a
cada instante, el hombre, la mujer, el paisaje difuso de la fantasía, en lo que
ahora defiende; la identidad del sol en la sombra.
En SUTIL define que la poesía perfuma
sobre sus huesos, en las calles de una ciudad que destella crueldad, en las
Madres y abuelas, en el blanco pañuelo que alumbra sus pasos.
Compromiso.
Con la
realidad, con la Poesía, con la memoria
Qué pensaba el
poeta cuando decía en un verso
Fácil y
sutil el salto al vacío.
Miro al
poemario desde afuera, de lo que cuenta, infiero desatinos, la sed del náufrago
oteando un desierto a la distancia.
Intento ser el
otro
¿Deseó sentirse pájaro, volar al infinito?
Hay sesgos de su otra profesión, la que le da de comer,
porque la de vivir es esta, un cuerpo enajenado lleno de preguntas
Pienso que SUTIL es un pañuelo blanco que ronda la
plaza junto a las madres y a las abuelas sosteniendo la libertad en cada
palabra
Sé que es la lira de
tus manos el mensaje secreto,
sutil
mente lleno de metáforas
ENTRE SOLES Y
SOMBRAS define lo que piensa
La duda no está en lo que dice, si no lo que expresa
cuando uno hunde sus ojos en el poemario.
El poeta nunca ha de ser prisionero de la sombra, porque
grita de pie…estruja su garganta…busca las palabras en el olvido
Despliego mi voz, empiezo a ser libre., termina
diciendo en un poema
Cruzado por el amor, el poeta sostiene al mundo en estos
versos tan hondos
Nos dejamos olvidado
sobre el piano
nuestro último
suspiro.
Al calor de la vieja
chimenea
tus pies desnudos
rozan los míos.
En el suelo yacen
tus miserias y tus miedos,
ahí dejé junto a mi
camisa mis desamparos, mis pudores
El poeta ahonda su soledad, la descuartiza cuando camina
entre los edificios de una ciudad dolida, siendo en ella presencia y exilio.
No importa si se hunde en el barro o ignora los espejos,
todo sigue siendo una sutil búsqueda entre sol y sombras
Gustavo Tisocco, aunque cierre los ojos y se busque
adentro, en la infancia, en lo que va creciendo para encontrar su identidad, la
sociedad, el hambre, el niño, el hombre postergado, la mujer vapuleada le
tironean el corazón por eso necesita gritarlo más fuerte, en el rostro de una
sociedad que se mira a sí misma
Nuestro silencio / nos transforma en cómplices.
No lo golpean únicamente los que desgarran sus ojos, si
no la memoria del otro, los pueblos postergados, envilecidos, empobrecidos.
El poeta caminó entre las piedras de la puna, se
sumergió en el mar, en la historia de esta América profunda de Kush, de Domingo
Zerpa, en la Cultura del silencio del cura Olmedo, por eso dice
Retorno hoy a mi morada, pero no soy el de ayer,
porque ya nunca dejará de comprender aquel 1978 de
fintas y gambetas, de cínicos,
abusadores Asesinos aplaudidos, sueltos, desafiantes
entre mundiales y caretas que aún perduran.
¿Debo aclarar la referencia a una dictadura que asesinó
a Santoro, a Ohesterhel y sus cuatro hijas, a los arrojados al Río de la Plata,
los muertos en Palomitas?
No hace falta
Entre sol y sombras el
poeta eligió caminar hacia la luz, ama gimotea, se entrega
cuando
camine hacia las sombras sienta que es eternidad lo
que
abruma y no simple olvido
Eso es a cada tranco la poesía de Tisocco.
En vez de palabras, el poeta junta piedras de rayuela
para llegar al cielo
Porque en la infancia lo aguardan sus hermanos, el río
que se despereza en su cuerpo para después, con los años, ser esta vorágine que
escribe lo que siente.
Paisaje íntimo
La casa es un refugio a donde regresa
siempre, porque allí sigue intacto el sueño de un país hecho a hebras de puro
amor
¿Los textos de Montessori florecerán en su corazón?
¿Antoine de Exupery mirará en el poeta a León Whert
cundo era niño? ¿Será Neruda el que le dicta que juegue para que no pierda su
niño?
O dirá como Rilke”
La única patria que
tiene el hombre es la infancia”
No encuentro un solo verso que derrumbe al poeta, todo
renace, fulgorea, estalla como brasa.
La vida es un desafío aunque le digan no vayas al río que puedes morir.
Y si renuncia al amor o ensaya una despedida ofrece
Me cedo a ti y no soy abismo, sino un frágil barrilete
extraviado en el viento
Recordar, volver a
pasar por el corazón, lo que lo alienta a seguir
es el modo en que ha vivido los naufragios, los golpes al corazón, la historia
que buscan invisibilizar pero que en el poema nacen
porque del útero temeroso brotaron pañuelos blancos.
Una poesía sin olvidos es la de Gustavo Tisocco
Cuando del exilio, digo, el de la palabra, de su lugar
de residencia, siempre regresa a la mirada del abuelo, su pueblo, ese rondar
por los recuerdos con entrega y ternura.
Así vivo los poemas que aluden a su infancia, a su niñez
de duendes y fogatas, a sus hermanos
“Con mis hermanos fuimos tribus,
malabaristas, despistados brujos, la princesa era mi
hermana
y el dragón
a veces fui yo”
La Poesía de Tisocco no tiene olvidos, y otra vez golpea
la sombra de los desaparecidos, de los que arrojaron sin clemencia al Río de la
Plata
Hoy bebo / a mis muertos./
Avergüenza mi sed.
Y cuando creo o necesito releer su libro, en el último
escrito de Paisaje adentro dice lo
siguiente
“Sigo aquí en la inconciencia de no tener
hambre. Elijo el vino que embriaga mi soledad tan propia, desprecio ajenos
disfraces, me envuelve mi desnudez guerrera”.
Cuando un hombre pinta, piensa, cuando escribe está
haciendo filosofía.
Qué lenguaje trasmite una pintura? ¿Cómo atrapo sus
colores?
¿Vago del azul al rojo, deshojo al arcoiris, indago la
mirada del pintor del cuadro?
¿Agito mi propio yo?
En PINTA POEMAS
desafía el ojo del lector y desafía el ojo y las manos del que pintó el cuadro.
¿Qué soy en ese cuadro?
Me llevan de la mano, Van Gogh, Modigliani,
Dalí, Emil Nolde, Goya,
Manet.
Me desconcierta el trazo en
la mirada del poeta que indaga, escudriña el corazón del cuadro. Busca lo
indecible y recupera el ojo para escribir el libro.
Desando sus poemas en las
alas de un colibrí
DESDE TODOS LOS
COSTADOS y en cuáles de ellos se instalará el poeta.
Girará su mirada.
La palabra lo empujara a caminar.
En el primer poema define que el poeta es un gusano, y a
traspié, no sabe si hay grandes poetas, pero lo que sí busca es encontrarse con
su cuerpo, el distendido, lo que le devuelve el ojo cuando intenta ser el que
siente ser
Esa mujer que me observa desde el cuadro he sido yo.
En la habitación del piso en donde vive, ya no frente a
un cuadro como en su libro PINTAPOEMAS, imagina sombras, destellos, risas, los
ruidos que demacran sus horas, mientras palpa su cuerpo y lo recorre, aunque
hermoso y erguido,/ inevitablemente me marchito”
La rutina, la monotonía se apodera de todos, nada más
que sombras, el dolor traspasa las paredes pero no impide que el poeta reitere
su compromiso con los que siguen buscando al hijo en los escombros
¿Quién bucea en su corazón?
¿Qué espejo lo desnuda para entrar en sus ojos?
¿En los de su hermano?
No hay un solo verso en donde no se pregunte y responda
que es sed y agua
La
nada más grande soy, felicidad toda.
Cuando uno recorre, anda y desanda la obra de un poeta,
en este caso Tisocco, confirmo la idea de que escribimos un solo libro con
muchos capítulos en los que cada uno de esos capítulos es un libro, lo que no
cambia es el pulso que lo atraviesa, el poeta desgarrado y asombrado juntando
de a pedacitos lo que vive, mira y recompone la mirada en ese espejo que es la
Poesía, la creación.
El poeta me lleva de la mano.
Amaba…los caballos trotando por tu cuerpo…tus escombros
Tiene heridas su voz, las calles de su pueblo, el río
desbocado en su cuerpo el amor será un
carozo horadando la tierra
Qué ilusión desgarra
lo que vive y sin nombrar el Paraíso, como lo hago yo mientras escribo, se
pregunta por
un
Dios que andaba desnudo…
que hubo una mujer que prefirió vestirse…
Nadie sabe de dónde surgió la serpiente
No se atreve a nombrar, me corrijo, deliberadamente no
quiere hacerlo-Hasta esa libertad nos ofrece, como lector, agradecido
No importa.
Lo que importa es el desafío de ser quien interroga al
mundo y lo deja tieso, contra un cielo de mármol aunque incrédulo se esconda.
En cada palabra, en cada poema el poeta
triza su ternura, ofrece su corazón, desentraña lo oscuro refleja lo que
siente, lo que entrega, la
identidad de ser lo que no encuentra, también deja
nombres como el de Rufina Cambaceres, Elisa Brown, Luz García Velloso en donde
el amor, a veces, es un entramado de traiciones de una sociedad que oculta o
silencia los nombres, las razones de la muerte, sus vestigios raídos para que
siga siendo un triste apariencia en un rincón cualquiera de la Recoleta
Es TERRESTRE
su corazón, aunque ame a un hombre pez y lo asfixie.
El poeta sugiere y provoca incertidumbre por más que
describa a la muerte vestida de payaso, de sombra, de muñeca, de un Dios
ausente,
y eso me parece un acierto, como si en el final de un
cuento apareciera Judas y traicionara la morada del ángel y la metáfora sea lo
que incita al lector a repasar lo escrito.
Su madre corre entre los alelíes, su abuela calla por la
muerte del hijo, todo es un remolino sostenido por el ojo del poeta que mira el
vuelo de las mariposas, habla del exilio pero es un prisionero de lo que ama,
de lo que ha vivido, la infancia con duendes y monedas, de los pies desnudos
sobre la hierba que recuerda y sea esa mariposa atravesada por su propio vuelo.
Alejandra asoma a cada rato en los poemas de Tisocco, la del suicidio, de las
pastillas de secobarbital, la que sin nombrar reconocemos
Homenaje y memoria
¿Existirá Dios? Se pregunta, pero esa pregunta es un
retorno a lo que desde el inicio se plantea, sugiere, busca y rebusca
responder.
El poeta sabe, es consiente que sólo el amor nos salva,
más allá de las oraciones en un reclinatorio sin fronteras.
Buscar la identidad.
No desfallecer
No ser el ángel desterrado del Paraíso, ser uno de los
treintamil que aguardan el milagro del regreso a la vida.
Gustavo Tisocco mira desde el asombro niño, el que le
posibilita ser transparente cuando habla de este que soy, sin dobleces, con
rasgaduras pero el corazón intacto para seguir escribiendo, enfrentando a la
sociedad, al siglo que ambiciona poner al mundo de rodillas, en penumbras,
volvernos ciegos para ocultar sus miasmas
El poema corto, reflexivo me deja sin palabras o mejor,
mucho mejor, transcribo de a retazos al poeta
Cada niño al caer
fue deshojando la rosa.
Por cada hombre roto
una nube cubrió el cielo.
Apenas
una línea curva
en el abismo.
Herméticos los ataúdes,
el sexo en las muñecas,
las latas de durazno
La Poesía no
Me atravesaron los poemas del poeta Gustavo Tisocco. Lo
digo sin ambages. Con el único compromiso de respetar lo que pienso sin
eufemismos.
A calzón quitado. Desnudo.
Ojalá podamos decir como Walt Whitman cuando escribía
“Quien toca a este
libro toca a un hombre” también ser ese hombre que reflexiona
Dios debe ser como un gato…a veces me acaricia,,,otras
me abandona
Me gustan los
hombres tristes porque tienen historias.,
dice en uno de los últimos poemas.
También
Me gustan los poetas tristes digo yo si en ellos vibra
uno con la intensidad y entrega de Gustavo Tisocco
La Poesía es un
mensaje secreto que hace visible al mundo. Completo la
frase después de disfrutar esta POESÍA REUNIDA de Gustavo Tisocco
Hugo Francisco Rivella
Mayo del 2026
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