domingo, 16 de octubre de 2022

Palabras de Susana Szwarc en la presentación de EL SOLO

 


 Tres semillas de sandía o partes de un rompecabezas (es el título con el me gustaría nombrar a este decir).

En una carta dirigida a su madre y a su hna. Nietzche escribe: Hay buenas razones para que me falten personas que coincidan conmigo, y sería ridículo para un filósofo exigir algo distinto.; resulta espantoso estar solo en la medida en que yo lo estoy. Pero entre la multitud Me sentiría más solitario que ahora.

¿Acaso es la soledad la que permite que la poesía  se dé?.

Zaratustra recomienda en no pocas ocasiones refugiarse en una necesaria soledad: “Estaba solo, y no hacía otra cosa que encontrarse a sí mismo. Entonces gozó de su soledad y pensó muy buenas cosas durante horas enteras”, o “¡Amigo mío! ¡Refúgiate en tu soledad!“.

 Cantaba Zaratustra: «¡Oh, soledad! ¡Soledad, patria mía!»

En definitiva, Nietzsche deja la opción abierta: es uno mismo quien, al fin y al cabo, ha de escoger: «En la soledad el solitario se roe el corazón, en la multitud es la muchedumbre quien se lo roe. ¡Elegid!».

Gustavo Tisocco habla de Un solo. Llama así a su libro, ¿o es un llamado?.  Y  comienza  este, su por ahora último libro,  con un hermoso poema donde  dice quién es poeta.  Y Lo dice mostrando quién no lo es. ¿Es la poesía Un oficio? ¿Una profesión? ¿Un acto de fe?  PÁG 11

 TAMBIÉN nos pregunta  Gustavo  si se elige este modo de ser. Y a través de un poema nos dice: No soy yo el que escribe /es el viento.

Entonces en el cuerpo del yo, es  otro el que  escribe, ya sea  el lenguaje a través del viento, por ejemplo el viento nos tomaráde  la mano, la llevara hacia el lápiz, hacia el tecleo de la máquina, ¿se podría decir que el poeta es un elegido? ¿Y tal vez esa elección implique otro modo de ser: ¿Un ser y estar Solo.?

Con estos poemas  empieza el recorrido de El solo,  el viaje desde el nacer que es olvidar y pensar en las flores, en el aire. Sin saber ¿todavía? que “todo será abismo”.

En Un solo   el sonido y las imágenes nos van envolviendo, y  Gustavo Tissoco, nos lleva a través del Pero, ese pero que a veces se nos escapa al ir escribiendo, aparece sin necesidad y que, sin embargo, aquí tiene el pero la fuerza de esa conjunción adversativa, y que lleva al camino del oxímoron, de la metáfora, de los conceptos que se contraponen para coincidir o no. (Ver/leer  los poemas con el pero).

 

En El solo, acompañan las flores, los pétalos, los pájaros, muchos pájaros revolotean las hojas del libro; pueden ser golondrinas, palomas, picaflores, gorriones, cigarras, y el corazón que puede estar enjaulado, otro pájaro el corazón.

Dice  Gustavo Tisocco en un poema :Late un pájaro en mi mano/tibia mi palma / y ese palpitar/ como de tambores.

y pág 35, pág 37. Los pájaros que están en la propia jungla que se es. Los pájaros a los que abro la jaula.

La soledad también tiene sus caras opuestas

A veces la soledad duele /como si un puma te arañara por dentro. Otras veces es “refugio /como si un jardín /invadiera tu sombra” ¿Una sombra dulce o amarga? o las dos cosas a la vez?

Esta simultaneidad imposible, esta yuxtaposición, aparece, se logra en este libro de Gustavo Tisocco. Una cosa y la otra, una bella sorpresa y junto a esa belleza, el abismo.

Y una tristeza que recorre como los pájaros, como las flores, estos poemas que nos recorren, porque al leerlos, al tener esa joya de libro en nuestras manos, al pronunciar sus palabras, también somos tristes y solos, porque queremos estar adentro del libro. Ser ahí.

Además Tisocco nos avisa del peligro de la eternidad, donde se está triste y solo, tanto tiempo, todo el tiempo.

Solo, único, solamente, separado de cada cosa. El solo de la orquesta que tiene que dejar a su grupo para hacer escuchar solo su voz, su violín.

Y el amor que nos puede llevar a una mayor soledad. Como la del mismísimo Adán, el eterno Adán que pobló la tierra.

Hay tanto soledad como habitantes somos nos dice Gustavo.

Y también que El único amor es el primero /los demás solo piezas de rompecabezas.

Así, somos cada uno unx parte del rompecabezas,  cada unx tratando de encontrar cómo componer,  cómo encajar con la otra parte, vivos o muertos.

Pág 87, pág 88 leer.

Y como aparece entonces ese Pero como una afirmación que hace que en esa soledad del desierto, en esa sequía del desierto, llueva.

No puedo dejar de citar estos versos  tan conocidos de Quasimodo:

“Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra traspasado por un rayo de sol y de pronto anochece”.

Y como este poeta, diría que Gustavo Tisocco es nuestro  poeta de la condición humana.

 

Susana Szwarc

sábado, 24 de septiembre de 2022

Comentario de Fernando Kosiak sobre mi Libro EL SOLO

 


El solo

Gustavo Tisocco

Este es el último poemario del querido Gustavo Tisocco  , publicado por Halley Ediciones . El artículo “El” que se antepone a “solo”, habla de la particularidad, de lo único de la soledad de la máscara poética que eligió Gustavo para estas páginas, él es el solo, él y nadie más. Un adjetivo que podría durar un instante (por ejemplo: él está solo) se extiende al convertirse en sustantivo, cobra trascendencia, se extiende, como propone Tisocco a lo largo del libro, en una inmortalidad, porque el solo, el que no tiene amor vive para siempre, tiene la gracia y también la condena de ver cómo desaparecen los demás, los que aman, los que están en compañía. Los poemas no tienen título, entonces quien lee podría hacer el ejercicio de avanzar por las páginas sin detenerse, como quien lee un cuento, una novela, un recorte del mundo de la soledad. Hay dos poemas hermosos, el primero es el que parte de la intertextualidad con el video performático de Marina Abramovic a la que le sientan adelante al ex que hace años que no ve y del que son los versos citados al final. El otro es el bellísimo poema que habla sobre el río, donde un padre enseña a nadar al niño que adorna sus cabellos con flores de un camalotal. Esos poemas son los que construyen otro sistema dentro del libro, que se aleja de la soledad, que brilla en esos recuerdos, que hacen que la soledad importe menos.

“Yo te amaba

con esa paciencia infinita

de los girasoles.

Vos me amabas

con el miedo atroz

de los cangrejos.”

 

Fernando Kosiak

miércoles, 21 de septiembre de 2022

Palabras de Edda Sartori en la presentación de EL SOLO

 


edda sartori

Presentación de EL SOLO de Gustavo Tisocco.

 

En principio, El Solo es un poemario que trata la soledad. En realidad, argumenta, es decir, da luz, aclara sobre la existencia. Sobre el nacer y el morir. Sobre el amor. Y la soledad como cielo hambriento que impregna el poema.

 Indaga el vacío originario, la fascinación del nacer y la pérdida del amor, la interrupción en ese instante. Fascinación y dolor. Fascinación y desapego.

 Ni bien nos cortan el lazo maternal

Empezamos a descubrir

Que todo será abismo

Un poemario donde el yo se con fidencia (fidas). Entonces el poemario como acto confidencial. El yo dice a quien tiene confianza. El lector como escucha, su interlocutor en ese lugar íntimo. El lector en el sitio del secreto en esa interpelación entre el yo y ese otro destinado de los mensajes.  En ese vacío, en ese éxtasis nos acoge la plenitud del poema.

 

Yo te amaba

con esa paciencia infinita

de los girasoles.

 

Vos me amabas

Con el miedo atroz

De los cangrejos.

Un discurso poético enmarcado por la soledad, un discurso del amor, rasgado, sesgado, conmocionado por lo horroroso de la herida.

Eros como conciencia de trascendencia del hombre y de la naturaleza hace temblar el lenguaje. Eros nos instala en esa pantalla de amor-muerte. Pero frente a ese vacío el poeta propone la indagación como una constante de su existencia. Con asimetrías, con paradojas, desde su concepción de la nada a la transformación.

Un yo escudriñador de su propia búsqueda, el sujeto puesto en la aventura de la búsqueda.

No es poeta

Come una naranja y sólo siente el dulzor

el ácido en la boca.

Sólo eso.

No es poeta

 

No es poeta dice el poeta. 

Luego nos dirá:

 

No soy yo

el que escribe,

es el viento.

En ese transitar se aleja del yo. Pero en su lejanía es un yo provocador. Un yo que penetra el cosmos y lo cuestiona:

Entre tantos árboles secos

ya no recuerdo el verde.

Hubo una vez un paraíso

¿Lo hubo?

 Y así en la revisión de lo vivido va plasmando otro discurso, el reflexivo, que ya lo anticipa al comienzo del poemario, cuando dice:

La inmortalidad debe ser la soledad mayor.

(Ese discurso reflexivo hace cumbre en la contratapa enmarcando el poemario:

El único amor es el primero.

Los demás

Sólo piezas de un rompecabezas.)

El yo se nombra inmortal, último, sobreviviente en correspondencia al amor y su ausencia.

Dicen que todos mueren.

Pero soy el inmortal

el último

el condenado.

Y aunque deambulo esta devastación

este entierro

este olvido

sé que he muerto

             aunque respire.

En esta franja de oposiciones: vida-muerte/ amor-muerte/amor-dolor/amor-desamor/mortal-inmortal, en esta especularidad, cito a Octavio Paz, el pliegue esconde las dos caras del ser. La oscilación que nos descoloca.

Pero el pliegue, dice Octavio Paz, es lo que une a los opuestos.

El pliegue, al abrir sus dos alas, las cierra. El pliegue al descubrir lo que oculta, esconde lo que descubre.

El yo es el incurable, el inmortal, el sobreviviente frente a la negación del amor.

Sin embargo, en esa tensión de opuestos, eros reina en toda su agonía de amor, dolor y la continua reflexión sobre la vida y la muerte.

Eros se expande en toda su magnificencia: deseo, valentía y reflexión.

El amor en su fuga y desamparo, como relación sin piedad:

De todos los dolores

tu nombre

es el que sangra

aún en mi boca.

Y el amor, como rescate del origen y el pasado:

Elegir la piedra

y acariciarla

y ser parte de la historia

 

Finalmente, Gustavo cierra su libro con un poema que simboliza la fuerza del  origen, la naturaleza, lo primordial y su trasmutación. La inquietud y el misterio. La renovación. El principio.

 

En esta aridez

no crecen las flores

ni siquiera un insecto

todo son relámpagos en el suelo.

 

Pero una gota de lluvia

es revolución.

sábado, 10 de septiembre de 2022

Comentario de Fabiana León sobre mi Libro EL SOLO

 


De abismos, semillas y temblores. Con sangre y saliva. A punta de suspiros y bendiciones de pájaros, enfrentando el desamor y miradas salvadoras, los poemas de Gustavo Tisocco han sido paridos desde el hondo pesar por la vida, su desasosiego, la desesperanza. Siempre se está solo, afirma, y es esta verdad tan tremenda que desde su sensibilidad alumbra poemas para desafiarla. Somos paisajes solitarios, dice él, que promueve nacimientos desde su profesión y encuentros desde su maravilloso espacio MisPoetas Contemporáneos. El, que ha encontrado en la poesía un modo de resistencia “como brote de sauce ante tanto desamparo”. Te abrazo poeta querido, en cada verso, en cada evocación del dolor, de incomprensión. Te abrazo como esa manzana que fue imagen del amor y cuyo perfume, decís, “se torna raíz nueva venciendo cualquier tormenta”.

Fabiana León

viernes, 9 de septiembre de 2022

Comentario de David Sorbille sobre mi obra literaria.

 


















 

LA POESÍA DE GUSTAVO TISOCCO, por David Sorbille

    Gustavo Alberto Tisocco, nació el 25 de octubre de 1969 en la localidad correntina de Mocoretá, rodeada por las aguas del río homónimo, y el legendario Uruguay. En ese ámbito, realizó su estudio primario y secundario, mientras acudía al llamado de las letras influenciado por su tío Jorge, un profesor de literatura que falleció a los 33 años.      

    Las poesías de Alfonsina Storni, fueron las que lo animaron a escribir sus primeros versos, donde establece una relación virtuosa con su terruño y su familia. Luego, en la capital de su provincia estudia la carrera de Medicina y, con su título de médico viaja a Buenos Aires, para especializarse en pediatría en el Hospital Pedro Elizalde (ex Casa Cuna) y Neonatología en la Maternidad Santa Rosa de Vicente López.      

   Posteriormente, estudió teatro en el Centro Cultural Rojas, y, también, frecuentó diversos talleres literarios, hasta que en septiembre de 2001, publicó su primer libro de poesía: “Sutil” (Ed. La quimera), del cual Damián Pi, señaló: "Este poeta, tan sensible como sólo pudo imaginarlo otro poeta, refleja con una simplicidad lograda perfectamente, la armonía de vivir, la disposición de las personas y los sentimientos en versos sublimes, de reflexión y humanismo".

    En el año 2003, Gustavo Tisocco participó de la “Antología internacional de autores del mundo de lengua castellana” publicada en España, de la “Antología de médicos argentinos y brasileños” y de la Antología "Libertad bajo palabra". Asimismo, en ese año obtuvo Mención Especial en el Congreso de Médicos de Buenos Aires con su poema "Abuelas blancas" y el Tercer Premio en el Foro Literario Azul y Palabras con su poema "Ojos muertos".

    En marzo de 2004 presentó su segundo libro, “Entre soles y sombras” (Ed. Vigilias), del cual, Pablo Montanaro destaca en el prólogo: “La mirada del poeta es así: oscuridad-luminosidad -revelación-misterio -descubrimiento-límite -imposibilidad-posibilidad -música-silencio. Estos pliegues, estos reversos están en el libro". 

    En junio de ese año, fue ganador del "Primer premio de poesía" de Médicos escritores argentinos, chilenos y brasileños. El 15 de junio de 2006, nuestro poeta comienza a dedicar parte de su tiempo a la difusión de la poesía de una extensa cantidad de poetas argentinos y latinoamericanos, a través de la creación del prestigioso espacio virtual: http://mispoetascontemporaneos.blogspot.com

    En ese mismo año, publica: “Paisaje de adentro” (Ed. de los Cuatro Vientos), sobre el cual, Delfina Acosta, señala: "Los poemas de Gustavo Tisocco están llenos de sentidos numerosos, diversos, cada uno sencillo, nada artificioso, sino elemental, como se pretende de un verdadero artista".

    En el 2008, publica: “Desde todos los costados” (Ed. Vinciguerra), que, al decir de su prologuista Edna Pozzi: "Este poemario de Gustavo Tisocco, denso, plural, irremediablemente melancólico, nos presenta a un poeta en plena posesión de los instrumentos de la magia, como si a través de las palabras, o lo que es más importante, casi sobre las palabras, madurara un idioma nuevo, recién nacido, un acorde que no puede dejar de escucharse, una geografía áspera y bella".

    En el 2009, publicó: "Pintapoemas" (Cuadernos del Señalero, Ed. del Clé), en cuyo prólogo, Susana Fernández Sachaos, sostiene: “es desde la vista, la gran abarcadora de imágenes, que Gustavo Tisocco nos propone el camino bello e intenso de sus poemas. Lo hace desde el lugar de la poesía y la pintura, desde la pluma y el pincel. Él pinta estos poemas y canta a los pintores que lo inspiraron con sus lienzos. Canta con las sombras de la noche y los naranjas de las amapolas al aire libre”.

    Asimismo, publica en el mismo año, otro poemario emblemático: “Cicatriz” (Colección Summa, Ed.Vinciguerra), de quien Cecilia Ortiz, dirá: “Somos testigos, protagonistas y el poder de la palabra no recubre, es armadura, escudo, lanza. Tu Cicatriz, es mi Cicatriz. Invisible para algunos. Reveladora para los que no tienen su copa vacía”. Además, tiene editados 3 CDs: “Huellas”, “Intersecciones” y “Corazón de níspero”.

    Sus poemas fueron publicados en diversos periódicos y páginas literarias de Internet. Reparemos, pues, en estos versos de su libro “Desde todos los costados”: “Para qué cerrar la puerta? / ¿Para qué quedarse? / Prefiero tener hambre, / quemarme alguna vez en el sol, / sentir dolorosamente / que soy pequeño. / extasiarme de sed, de cansancio. /  Deambular la noche, / mendigar con quien mendiga, / que me atraviese el viento, / la música de alguna musa, / ser temblor y ser herida, / un calamar destilando tinta, / un barco sobre las olas. /  Que se lastimen mis pies / con los clavos del camino, / que la arena enceguezca mis ojos, / que la luna me torne fantasma de plata y nube. / Perderme entre amores que quizás no sean, saltar como una rana. / ser trapecista. / Y en este transcurrir apostar a la vida. / agotarme / hasta que el cuerpo sea humo / feliz viajero”.

    En el año 2011, publica el breve poemario “Rostro Ajeno” (Colección Summa, Ed. Vinciguerra), en donde reúne una serie de poemas vitales como el río de su infancia, la casa familiar, los juegos, las estaciones del recuerdo, los olores y sabores de un pasado que siempre está presente en nuestro poeta.

    El 28 de septiembre de 2012, presenta su séptimo libro: “Terrestre” (Ed. Vela al viento), acompañado por un CD con el mismo título. En esta obra, nuestro poeta nos brinda un testimonio profundamente comprometido con la vida, y con su alma sedienta de justicia.

    Con versos de notable hondura, comparte las huellas de su lugar en el mundo, como bien señala Jorge Paolantonio en el prólogo: “Una imaginería sensual enciende el discurso poético y lo puebla de acciones que van del amor absoluto a la separación más cruel, de la ciudad más alegre hasta la isla más desierta, del gozo a la infelicidad”.

    La voz del poeta tiene la fuerza y convicción de quien abre su espíritu al mundo, y transmite sus vivencias con la intensidad y la pasión de un ser humano que refleja su experiencia personal y la realidad que lo rodea.

    Es así como, la transparencia emocional de Gustavo Tisocco queda nuevamente reflejada en su poemario: “Quedarme en ti” (Ed. El Mono Armado, 2015), en donde su esencia vital, su amalgama de conceptos humanos trascendentes, su melancolía envolvente, belleza formal y hondura acostumbrada, nos permite la inmensa satisfacción de encontrarnos tan cerca de su universo de amor, nostalgia y hermandad que se repite en sus breves “Reina” (Summa Poética - Vinciguerra, 30º Aniversario, 2016) y  “Hectáreas” publicado en Madrid, España.

    “Perla del sur” (Vinciguerra / colección metáfora, 2019) es otra obra singular que es caracterizada por su prologuista Susana Pasquini: “como columna lumbar a lo largo de la cual discurre la existencia del autor y de sus seres amados (…)”

    La producción de nuestro poeta continúa con "Nueve poemas" (Ediciones Arroyo) y "Entre Ventanas” (Mascarón de Proa / Pleamar, 2020). Parafraseando a Natalia Litvinova, podemos coincidir en que Gustavo Tisocco, “como un minero cava en la profundidad para extraer oro”, y es ahí donde yace su mayor virtud.

    “El Solo” (Helley Ediciones, 2022), es su último libro publicado hasta el momento y una verdadera cima poética en la trayectoria del autor. El despliegue de poemas impecables en su brevedad colmada de sensaciones y sabiduría, nos remite a un estado de gracia en donde ya no es el poeta el que escribe, es el viento.

    Gustavo Tisocco tiene la grandeza de los elegidos, y en él se concentra el arte de la palabra con la ética del hacedor que lo convierte en uno de los más distinguidos poetas de nuestro tiempo.

Comentario de Mirta Venezia sobre mi Libro EL SOLO

 


“No soy yo/el que escribe/es el viento” dice Gustavo Tisocco    casi al inicio del poemario EL SOLO y así de entrada nomás  esta soledad es visibilizada a tal punto que el poeta no escribe, el poeta es inmaterial está espejado en versos, es un ser etéreo. Gustavo va eligiendo de la rosa la espina, de la pena hace su morada pero de alguna manera sobrevuela su gaviota con la esperanza siempre puesta en la semilla; el solo es el buscador de la semilla pequeñita azul de la poesía:

“pero apenas una semilla/tengo en mis manos/y es toda la esperanza”.

        Con su ojo de poeta lúcido él sabe de la inmensidad de la gota, del silencio profundo en la maraña del bosque, del sudario y la cruz, de la pérdida, de la vida que late; me imagino  al poeta hacedor de sueños, alumbrando estos versos nacidos en la más pura intimidad, poniendo palabras al dolor  para transmutarlo en belleza, con un estilo simple, cotidiano, profundo que se clava en el interior y no quiere salir. 

         El poeta mira al amor  de frente y es el amor primero el que se clava con su haz de luz y no puede compararse con otro porque es único, cierta orfandad cala hasta los huesos y es imposible no identificarse; nacemos y morimos solos siento, y en el medio hay un breve trayecto que algunos vivimos con intensidad, eso me trae este libro la brevedad del amor, de lo feroz, de lo numinoso, la brevedad del relámpago. Gustavo bucea dentro suyo y podemos ver las mariposas celestes de las que nos habla, el llanto reparador como una sombra  fresca, los juncos del río, el paraíso, el alabastro de la pureza, el palpitar de la piedra y el miedo al borde del abismo.

         Los poemas fluyen amparados en los recuerdos, en postalitas de la adolescencia junto al agua, en restos diurnos  que asoman por la mañana, en la realidad que se desparrama sin pudores y el lector se va dejando llevar por este mundo rico en vibraciones, olores, flashes, colores, tan nutritivos que la soledad está  cargada de vida (un brote de sauce entre tanto desamparo) y dan ganas de asomarse a la vereda recién baldeada y ponerle el pecho. Otras veces hay tanto amor diseminado que el lector no puede menos que fluir y llorarse en intimidad, para transitar el propio dolor, homenajearlo  y luego soltarlo como paloma. No dejes de asomarte a EL SOLO vale cada palabra, vale la alegría y la pena !!

”A veces la soledad duele

lastima

como si un puma te arañara por dentro

un puma con hambre

enjaulado, sediento.

En otra es refugio

como si un jardín

invadiera tu sombra.”

 

 

 Mirta Venezia

Comentario de Sylvia Cirilho sobre mi Libro EL SOLO

 


Sobre el libro "SOLO"

Solo está hoy en mi taller y en cada palabra, en cada línea de Gustavo Tisocco pienso, me detengo en la brevedad del verso, en lo profundo que dice y en lo que tiembla.

Jaboticabas, pitangas, palmeritas pindó y tus peces dorados siempre, te huelo amigo, se huele tu poesía, el aroma de esa soledad habitada por tantísimos amores, luces amarillas, un pombero a la siesta eterna y vos, siempre vos entre el diente de león en la brisa?

Hablar de un libro tuyo no me cuesta, me enternece. Yo que me sé entero tu dorado y tu naranja, te descubro en el desamparo de alguna vez, en la fortaleza de saciar al otro y en éso que te forma: masa , madera noble, caleidoscopio. Brillo o, que es tanto el esplendor, que encandila a algunos y oscurece a otros.

Cada verso acuna siriríes💫

Escribí del río y los ceibos, por favor. Tu Solo, está acompañado por tanto!

Gracias

 

Sylvia Cirilho

Comentario de Beatriz Puertas sobre mi Libro EL SOLO

 


Quiero compartir con todos los que gusten de la poesía y lso que nunca hayan leído, mi comentario sobre su último poemario:

Hace un tiempo recibí el último libro de Gustavo Tisocco: “El solo”. Empecé a leerlo con avidez pero su intensidad me obligó a ampararme en una orilla más conocida, la de sus poemarios anteriores. Incorporar la poesía aglutinada, casi mística, sencilla como siempre es la suya pero muy distinta hizo imprescindible esa relectura. Quedarme en ti, La perla del sur y Entre ventanas. Al hacerlo pude constatar que -lo que más impacta de los poemas de El Solo concentrados en la intimidad- va más allá del terreno estrictamente poético. Este último poemario revela el recorrido angustiado que va desde afuera hacia adentro. Desde el mundo hacia el yo. A aquello que solía influir en la poética esencial de Gustavo se le agregó un magma atávico. Ningún lector puede salir ileso de esa búsqueda. Pocos poetas pueden arribar a ese territorio en el que lo ancestral se funde en un abrazo con lo propio. Gustavo Tisocco lo logra porque no escribe con firuletes para invocar el aplauso del otro, sino con el alma o eso que suele llamarse alma en la mano. Tal vez para ahuyentar la superficialidad del elogio, puntualiza:

No soy yo

El que escribe

Es el viento.

Mientras en Quedarme en ti (2015) escribía

El viento me cuenta cosas

Que nadie escucha

Que nadie indaga

(…) me silba

y en ese silbido todas las voces"

La búsqueda no de algo que haga más llevadera la soledad sino de que se termine de una vez se refleja en estos versos. Es cuando se pregunta sobre la soledad cuando despliega su lado místico, porque si la causa no es clara podría encontrarse en su propia culpabilidad o en la ausencia de Dios.

“No es fácil amarme.

Me crecen espinas

si me tocan enveneno

si me abrazan electrocuto.

Necesitaría un Dios

que se apiade.”

“De todos los abismos

Elijo

el alto el de más arriba

para que al saltar

sea apenas partícula

indagando el misterio”

“Entre tanto árboles secos

ya no recuerdo el verde.

Hubo una vez un paraíso.

Lo hubo?

Aún en la poesía testimonial de hace quince años, el poeta va desde lo que ocurre en el mundo hasta sellar con su solidario fraternal abrazo suyo poético se funde con el cosmos. Por entonces ese intento soslayaba la soledad quizá porque el dolor estaba puesto en el otro.

“Hermano, si vuelves torturado y perdedor

estaré en el portón aguardando los pasos.

Si es que no puedes retornar

si tus sueños aniquilaron,

si desapareciste tras un manto de ironías

seguiré esperándote en la vieja hamaca

donde no existen los olvidos.

Ese hombre que quiere abrazar al hermano desaparecido es parte del mundo. Su yo poético se funde con el Todo.

Teniendo en cuenta a ese Yo amante salta a la luz El Yo no amado. Cuando se lee los poemas de El Solo el lector no puede menos que preguntarse: ¿Por qué un ser humano que se fusiona con el mundo se siente solo? ¿Por su sexualidad? ¿Por su sensibilidad? ¿Por su empatía con el otro? ¿Por qué la literatura no es suficiente para estar acompañado? Puede haber muchas preguntas más…tantas como los que lean. Cada una de estas preguntas merece un sí. Todas juntas podrían ayudarnos a descifrar este libro que sacude nuestras fibras más íntimas y da luz a nuestros rincones más ocultos. Yo estoy segura de que el que escribe no es el viento sino la pluma implacable de uno de los mejores poetas argentinos. El viento solo hace volar sus sentimientos para que lleguen a nosotros.

 

Beatriz Puertas

lunes, 29 de agosto de 2022

Comentario de Alfredo Lemon sobre mi Libro EL SOLO

  


No quería dejar de comentarte en unas cuantas líneas tu último poemario.

 

Ya desde su edición, me gustó, algo sobrio, pulcro, y al mismo tiempo, firme. Muy buen trabajo de Mariana Kruk, para tener en cuenta a Halley Ediciones.

Pero entrando en tu/tus poema/s, y lo pongo así, porque me impresionó la notable coherencia del conjunto, su sólido armado que lo convierte, develando, en una visión de la realidad, tu sentir profundo, tu corazón abierto y tu rigor de pulimento expuesto en la escritura.

Has poetizado la soledad. "Se está solo por elección/ o no. / Pero siempre/ se está solo". Me parece ver allí una declaración filosófica existencial, que me recuerda a Schopenhauer cuando pensaba que la vida toda era un largo aprendizaje para aprender a convivir con nuestra soledad y esa era la gran prueba de sabiduría. "Y al final/ esto era la vida./ Un brote de sauce/ entre tanto desamparo". Certeros versos diamantinos.

Ternura y exaltación, vigor, contundencia, y acaso también, confesión, balance existencial, aceptación. "Aquí habitaron pájaros y ciervos/ leones entre langostas/ de las flores surgían abejas/ y era una belleza el pez en el océano. /Pero llegó el aire helado/ y sólo quedo yo/ el incurable".

Si bien en el primer poema dices (refiriéndote tal vez a un "otro") "No es poeta/ Come una naranja y sólo siente el dulzor/ el ácido en la boca. / Sólo eso. / No es poeta"; sabés y sos consciente que sí lo sos, que sos un gran oficiante de la poesía y que nuestro tiempo te tiene, como uno de sus más destacados exponentes. "De todos los abismos/ elijo/ el alto        el de más arriba/ para que al saltar/ sea apenas partícula / indagando el misterio".

El amor es uno de los estadios más lúcidos donde el ser puede reconocerse, pero también, el más vulnerable. Por eso impacta tanto tu frase "El único amor es el primero. / Los demás / sólo piezas de un rompecabezas". Esa frase podría ser el disparador para diversas interpretaciones. Un hallazgo sin duda. Y también muy real, dado que aquél primero, nunca se borrará de la memoria y suele ser nostalgia y pérdida por el dolor de una herida a través de los años.

Lo cierto es que tu poesía no es juego o proeza cerebral sino lucidez y potencia en cada vivencia que busca y precisa en su deseo, manifestarse y expresarse. Y los lectores, nosotros, agradecemos ese palpitar, ese trabajo con las imágenes y las ideas tan bien compaginadas y justas que ofreces. "Para estar acompañado/ atrapé entre mis manos/ los latidos de una mariposa. / Y mi mano fue verano/ al inicio/ suave luz. / Después / fue frío atroz/ condena y espanto".

Bellas palabras puestas en cada poema, elegidas para lustrar e ilustrar captando esos momentos, cada instancia, cada razón profunda de tu revelación verbal. "De todas las lunas/ la triste/ se posó sobre mi sombra/ bichito pequeño/ sobre mi nostalgia/ derramó su luz/ y fuimos llanto/ un solo llanto/ luminoso llanto".

Alquimia del lenguaje, estilo sensible, nos entregas páginas preciosas servidas en el banquete del arte y la buena poesía. "Vienes a mi sombra/ y bebes mi frescor. / Te amparo saciándote. / Me amparas despojándome".

Después de las rupturas ya no es posible ser el mismo. La relación que hubo o que fue, ni quienes la componían, serán iguales. El des-amor puede ser más letal que una pandemia. Quizá por ello distingo uno de los poemas que más me interpeló, y está tan bien dicho que estremece: "Le quitaban/ el anzuelo de la boca/  y lo devolvían al agua/ pero el pez nunca más sería el mismo/ el pescador/ tampoco".

La última consecuencia parece ser la soledad ¿asumida, aceptada, madurada?... "Se está solo por elección o no./Pero siempre se está solo". Y también puntualmente: "Yo te amaba./ Y cuando más te amaba más te alejabas. /Y así me fui transformando en este hombre solo ya ni sé si triste o acostumbrado. / Me llevo bien con la soledad -digo-/ él está solo /porque él lo eligió dicen."

"Tenía tantos recuerdos/ como años vividos/ pero era tanta la vida/ que fue olvidando/ Hoy es un niño desamparado"

Si bien el "yo lírico" se siente desamparado (y lo declara) por los vaivenes que trae y lleva el amor, intuyo la verosímil esperanza de un nuevo inicio, una nueva apuesta cuando límpidamente al final refiere: "En esta aridez/ no crecen las flores/ ni siquiera un insecto/ todo son relámpagos en el suelo. Pero una gota de lluvia / es revolución".

La poesía puede ser ebullición de la imaginación, pátinas de una biografía, sucesos reales, ficción del inconsciente, iluminaciones, flashes rotundos donde el "yo" y " el otro" tienen acaso alguna o mucha autoreferencia, lugares y espacios en donde no llegan a separarse nítidamente y es allí precisamente, cuando la lectura es más atrapante y expansiva. Grados de objetividad o de subjetividad en la aproximación a cada circunstancia. Citando a Pessoa: "El poeta es un fingidor. Finge tan completamente/ que hasta finge que es dolor/ el dolor que de veras siente..." En EL SOLO, la máscara o el personaje alude: "No soy yo/ el que escribe, es el viento".

Tu poemario me ha parecido de alta calidad y una belleza exquisita.

Me gratificó leerte, y contarte en estas pinceladas, algunas resonancias posibles para ingresar a tu nuevo y excepcional libro.

Borges tiene una frase que aun me sigue sorprendiendo por lo abarcadora que resulta: "Felices los amados, los amantes y los que pueden prescindir del amor"

Te abrazo grande querido y valioso amigo

Salud y más bendiciones para tus días y tu obra

Siempre agradecido a tu generosidad.


Alfredo Lemon

Comentario de Susana Giraudo sobre mi Libro EL SOLO

 


Gus querido, estoy leyendo tu libro. No sé si es mi propia soledad en la que te espejas lo que me conmueve o es tu ir burilando tu poesía con esmero de orfebre, pero quedo prendida con tus imágenes que juegan al unísono con tus tiempos de vida y te desnudan con una sinceridad cruda y tierna, veraz como pocas.

Colgada de tu palabra madura he pasado la tarde del domingo y me parecía ver tus ojos tiernos de toda ternura a veces oculta y solo develada en este libro en una aventura alquímica que combina amor, memoria, júbilo de tempranidad infantil y cruda realidad de un hombre solo en su entera realidad.

 

REALIDAD

                        a Gustavo Tisocco

Vedado todo

Vacías las manos.

Arrastrarte

por la realidad

ha dejado en muñones

tus pies

que borran con sangre

todos los caminos.

Regresas por las noches

pequeño y sin palabras

hasta ese lugar

dónde duermen tus ojos

que al despertar

solo amanecen.

 

Susana Giraudo

Comentario de Susana Zazzetti sobre mi Libro EL SOLO

 


 

EL solo

querido gustavo:

sólo. solo. con acento o sin acento.  me quiebra esta palabra. ganas de abrazarte largo y de romper con rezos o  con el puño esta visible-invisible sole-dad.

sin embargo, apenas puedo apretar el libro y con un pañuelo cerca, descubrir y saber una vez más que humanamente, tan siempre, la poesía te eleva a la más altísima de las montañas donde cada día el cóndor te entrega sus garras.

 lejos de toda liviandad, intuyo que estos versos han sido escritos con sudor y sangre entibiando cada letra en mareas de silencios y en este mismo silencio, mis manos pasan las hojas y te descubren vibración de luz , preludios de luz pese a la orfandad de los momentos en  que sólo sobrevive la tristeza amorosamente enlazada a los recuerdos, y éstos  están vivos en vos   porque caen sobre el corazón. siento que en cada poema se revelan las emociones como milagros en tumultos de dolor. poemas que son pequeños barcos sin naufragio de palabras con esperanzas de horizontes. momento tras momento vas navegando con exquisito estilo, sin lenguaje sombrío, donde  vos, es el hombre que está solo,  escribe con la claridad del fuego, e  irradia resplandor en la oscuridad de un desierto. el hombre sabe y el poeta

 presiente porque aprendió a usar los atajos en tiempos solitarios y con alas de pájaro busca que la rosa también sola,  derribe la angustia . maravilloso es encontrar la semilla expresiva que nunca, jamás te dejará sin compañía.  hoy esta simple lectora ha tenido

 tu mundo en su falda y seguramente otros, tendrán, al encontrarse en alguna línea, los ojos mojados como yo. y con precisión digo que no llueve.

 Susana Zazzetti

Comentario de Elisabet Cincotta sobre mi Libro EL SOLO

 


 

BREVE COMENTARIO DEL POEMARIO

EL SOLO DE GUSTAVO TISOCCO

Siempre la poesía de Gustavo sorprende, navega por el interior del lector y continúa.

Este poemario es algo más que poesía: es vida, es sensación profunda que conmueve y conmociona, no solo en la lectura, es mucho más que eso, sacude intensamente porque quién en la propia soledad, esa donde nadie penetra, esa que nadie dice pero que todos tenemos y muchas veces es impenetrable, no encuentra reflejo en esta obra.

Varios días, debo confesar, sus poemas permanecieron en mí, con esa delicadeza vehemente y coherente que es marca de Gustavo.

Dice Gustavo:

Come una naranja y sólo siente el dulzor

el ácido en la boca.

Sólo eso.

No es poeta.

Y él escribe de algo más que los sentidos dan, él escribe de un mundo íntimo, con dolor, con pasión, y con filosofía, conceptos que prevalecen y que a muchos nos identifican.

Doloroso poemario por esto mismo que digo, porque nos escarba y nos inmuta, nos deja imbuidos en ese dolor, en ese solo.

Gritar desde la poesía, desnudarse desde ella, con ella, por ella, es inmensidad, aunque acongoje.

Y uno no sale indemne, uno sale quebrado, con lágrimas, lleno de belleza poética, mirándose en su propio espejo.

El solo es algo más que poesía, es una confesión, que lejos de ser silenciosa, aúna a otros confesos en sus palabras, esto es lo que tiene el poeta cuando está unido al mundo.

La poesía que se para en el aquí/ ahora del ser, trasciende en el tiempo, en la geografía, es palabra que perdura, y El solo perdurará tanto por la belleza poética como por abrir ojos a la comprensión de sentimientos que horadan en cuerpo y alma al ser humano. 

                                                     

Elisabet Cincotta — con Gustavo Tisocco.