domingo, 28 de agosto de 2016

Comentario de QUEDARME EN TI por LEONOR MAUVECIN


QUEDARME EN TI
Gustavo Tisocco

Dicen que de la infancia/ nunca nos vamos /y sigo ahí/ donde me aferro al río y Gustavo se manifiesta en ese río, el río de su pueblo, el río de la inocencia, el río de la vida, el río de palabras; de palabras que confluyen en poemas que revelan su intima cercanía con ese niño, ese deseo de quedarse, de no partir, de no olvidar y retener lo ido.
Quedarme en ti es un poemario que nos revela la convicción de la poesía en el poeta. Su delicado trazo, su economía de palabras, la búsqueda de lo insondable en la maravilla de lo cotidiano. Gustavo se asombra de la existencia, y abre este abanico de visiones que nos acercan al derrotero de una vida que habla de la infancia, de sus lugares amados, de su amores familiares, del padre que descubrió el mar, de la madre: siempre volveremos a ti / y naceremos de nuevo, y su abuela Aurora con el vestido gris.
Entre las palabras de cada poema queda ese niño- hombre con toda la carga de dolores y alegrías, con la ausencia y el vacío, pero también la completud del amor y su epifanía.
Son los infinitivos en el poema de la página 35 Entender, comprender, saber los que van anudando un camino que le permite al poeta Trascender lo que nos pasa/ para llegar al corazón, trascender el mundo de lo cotidiano, del misterio de la muerte:
Trascender más allá del laberinto
para encontrar las respuestas
a tanta carne, a tanto hueso.
En esa búsqueda Gustavo Tisocco, en medio de la montaña, en ese rincón perdido de Cabana en la sierras de Córdoba (lugar que nos emparenta) encuentra el milagro de la vida después de la muerte y es Leonor Buffo la que le dice aquí estoy, soy ese astro que ilumina el misterio por siempre constelación he perdurado en el milagro del amor.
Gustavo está ahora bautizado de sal /dueño absoluto de su destino aunque se haya vendido la casa, aunque la tristeza perdure para siempre, el poeta resinifica la vida en su poesía, en ese quedarse, en ese decir: “no al olvido”.
La búsqueda de lo absoluto se descubre en cada palabra , en el texto cuidado ,en la armonía de voces y en ese elegir los árboles más altos donde el hombre se atreve sin miedo a los peligros, y Gustavo muestra esa lucha desde donde su ser íntimo se subleva (pág. 58).
Dijo Platón que “un texto produce preguntas, no respuestas” y ese interrogante es el que el poeta deja traslucir en el libro: Gritamos para despertar al muerto-dice- pero ese grito es una alerta, una necesidad de respuestas que se revela con claridad en el poema de la página 93
Indagar / excavar desde afuera dice, Indagar en cada oscuridad dice:
Indagar
Llegar al mismo dolor
Al preciso dolor
Y salvarnos…empezar a salvarnos


Leonor Mauvecin

domingo, 30 de agosto de 2015

Palabras de Josefina Veiga cuando leí en PADUA ES UNA ROSA





Gustavo Tisocco 30/8/15

Recibimos hoy a Gustavo Tisocco un amigo literario  de cariño y de hace rato/ un poeta que captura en su trabajo la intensidad de los aromas terrestres, el aroma del agua, el aroma del verde, del suelo, de la fruta y el aroma de la pasión con que interpreta la vida.
Creemos que la emoción de todos al escucharlo, surgirá,  quizás,  por la necesidad de Gustavo en mostrarnos una verdad poética /descubierta a través de la tarea/ de buscar/ en lo humano y perecedero, lo particular. Gustavo Tisocco cava en el lenguaje la historia, hasta mostrarnos ese equilibrio del poema logrado y seguramente  apreciemos al escucharlo/ que esa lengua única del poema es la de todos; aunque Arielito, el tío Jorge, o la abuela, sean la de Gustavo  Tisocco.
Tal vez podamos contagiarnos de su agua de lluvia/ donde el pez/ es una constante que dice de una vida donde extraviarse en los caminos difíciles y buscados de la poesía/ para encender  primaveras cuando aún es invierno. Gracias poeta.

JOSEFINA VEIGA

martes, 4 de febrero de 2014

PALABRAS DE CARLOS CARTOLANO SOBRE MI LIBRO TERRESTRE

Me consideraba ignorante de tu poesía, ya que había leído sólo algunos trabajos esparcidos en la red. Ahora exclamo ¡cuánto me perdía!    He leído en un santiamén
–devorado diré- Terrestre, y me envuelve una sensación de profunda satisfacción tanto en la carne como en la profundidad. Desde el sensible hombre pez, que exige sumisión, confesiones y sacrificios espirituales, hasta me gustan los hombres tristes, he reconocido, también recorrido, yacimientos íntimos con luces que hasta el momento de leerte, no disponía.

En el trayecto pude comulgar con el silencio y advertir con vos que La Poesía es una celda de luz/ que nos mutila. También Exiliado, te copié al concluir Ahora el acertijo que soy/ no tiene retorno. O comprendí a tu lado, como tantos, la costumbre de rezar por costumbre,/ con toda la rabia/ el desconcierto. Compartí que siempre … el tiempo fue el verdugo/ que cortó la piola. Ante la pérdida, muy bien podría repetir con vos ¿Cómo creer en Dios/ si no sé si el celeste es cielo/ o sólo un hueco de pájaros que perdieron los ojos?.

Me detuve en tus referencias a la niñez, a las madres del dolor, a tanta pérdida injustificable de vidas, en tu recurrencia –tan acertada- al cobijo del amor (Un altar en el centro,/ un resquicio de luz/ un universo), en el hartazgo del materialismo (Hay días/ en que soy un látigo/ desgarrando mi espalda), y así llegué al autorretrato de página 57, que considero magistral ejemplo del género poético.

Todos los poemas penetran, encienden, nos cambian. Un piquete a tu corazón/ para que habites el desamparo que soy, decís, y hay que creerlo en tu poesía de maravillas. O He saltado del agua desde pequeño/ y no hay peceras para mí/ no hay peceras. O te compartí epigrafiado en uno de mis poemas, al copiar Todos hacemos el amor/ cabalgando bosques. ¡Gracias por tu poesía! Ella me ha acompañado y le abro las puertas de aquí en más; comprendo que La soledad es un hilo/ que te ahoga.

Mucho de lo que encuentro en tu poesía tiene que ver, creo comprender, con ¨tu otra actividad¨. Hace muchos años, cuando nació mi tercera hija –Alba-, a su mamá la atendió el equipo de la Dra Alicia Palant (Parto en penumbras, con participación del papá ¡toda una revolución!). Y en ese grupo profesional era neonatólogo Alberto Grieco, una persona encantadora con la que llegué a compartir alguna amistad. Ahora me lo has recordado después de tanto…


CARLOS CARTOLANO


miércoles, 9 de octubre de 2013

Entrevista que me hizo Karina Roy de Contreras para FM Mocoretá

domingo, 29 de septiembre de 2013

Entrevista Por Moni Munilla para el Diario El Litoral de Corrientes...

martes, 11 de diciembre de 2012

Contratapa de TERRESTRE por Jorge Paolantonio



       “Soy incapaz de evadirme del oxígeno, / de esta fragilidad / de este misterio que soy (… )/  eso sí:  me encantan las tempestades /  la hierba creciendo / los trenes / el olor a pan…”. Estos versos parecen condensar  la clave que Gustavo Tisocco ha elegido para desarrollar la intensa partitura de su nuevo poemario.
      El poeta reúne una multiplicidad temática donde sobresalen dos líneas de pensamiento:     
la de un humanismo comprometido –que se duele por los caídos, los devastados, los infelices, los desvalidos, los innominados- y la que explora la idea del conocimiento agónico del yo frente al otro o su circunstancia.
      La pregunta “¿Habrá un cielo para los que defendemos / las puertas abiertas, / los jardines, las hormigas?” revela una preocupación que va más allá de lo personal: es una
causa que resplandece por su claro pedido de justicia. Mutilaciones, desiertos, desamparos, indigencia, indefensión: nada de todo eso es ajeno a este hombre que “lo daría todo por un día de lluvia” - como si la sola mención del líquido elemento sirviese para restaurar el equilibrio en ese mundo que él ve poblado de inequidades. Ese mundo –rico en matices e imaginería-  no se queda en generalidades, se particulariza con familiares inmediatos, personajes de su pueblo natal y figuras mitológicas de su litoral. Todos, en cierta medida, se pertenecen. Todo confluye. Posiblemente la infancia y la lluvia sean los tópicos que desvelan al autor de “Terrestre”. Por otra  parte,  Tisocco busca una y otra vez ponerle voz al desamparo. Lo resume, quizás, en los versos “de zinc quiero mi última casa/ para volver al niño / y ser murmullo” – la lluvia sobre la techumbre trae la inocencia de la infancia y la felicidad apenas musitada.                  
      ‘Yo amo a un hombre pez y soy hombre terrestre’ es la línea que nos remite a la otra temática mencionada. Una serie de textos dentro del libro sobrevuela lo que podría relacionarse con el mito de Narciso. Hay, en ese caso, una búsqueda que ignora –desde su condición ‘terrestre’-  la advertencia de Tiresias. Este moderno narciso pasa por distintas instancias en las que sufre o se complace sin reconocerse. Una imaginería sensual enciende el discurso poético y lo puebla de acciones que van del amor absoluto a la separación más cruel, de la ciudad  más alegre hasta la isla más desierta, del gozo a la infelicidad.   
       Terrestre” tiene un recorrido que no se queda con los pies sobre la superficie. La condición de vuelo –donde esta poesía queda suspendida- marca el espíritu sobresaliente de un ser que jamás niega su origen y condición para poder repartirse -como lo hace- en puro amor por sus semejantes. El mismo lo expresa así:                        
      Si preguntan por mí, si lo hacen, digan que lucía una corona amarilla de donde asomaban nísperos; que en la siesta me visitaban los santos, los mismos que la abuela por las noches me mostraba en sus estampitas”.

 

JORGE PAOLANTONIO
Invierno de 2012.

Poema/regalo de Humberto Botana


Instante
náufrago eterno,
en el océano de mis miedos,
por un instante fui,
Terrestre
se enraizó mi alma,
crecieron miles de brazos,
hicieron nido los peces,
Terrestre
colgué angustias en el pentagrama,
una cálida voz les secó las lágrimas,
mi mente fue aire,
por un instante soy. 
 

Humberto Botana
Foto: Patricio Coullery

PD. estuve en la presentación del libro Terrestre, del querido poeta Gustavo, les dejo
lo que sentí.

 

Palabras de David Sorbille en la presentación de TERRESTRE con las PRETEXTAS


Presentación del libro “Terrestre” de Gustavo Tisocco en el SADEM 8-12-12
 

Estimados Amigos:  

                                   Es un honor acompañar a Gustavo Tisocco en esta nueva presentación de su magnífico libro “Terrestre”. En esta obra, nuestro poeta nos brinda un testimonio profundamente comprometido con la vida, y con su alma sedienta de justicia. Con versos de notable hondura, comparte las huellas de su lugar en el mundo, como bien señala Jorge Paolantonio: “Una imaginería sensual enciende el discurso poético y lo puebla de acciones que van del amor absoluto a la separación más cruel, de la ciudad más alegre hasta la isla más desierta, del gozo a la infelicidad”.  Es así, como la voz del poeta tiene la fuerza y convicción de quien abre su espíritu al mundo, y transmite sus vivencias con la intensidad y la pasión de un ser humano que refleja su experiencia personal y la realidad que lo rodea. Por eso, la transparencia emocional de Gustavo Tisocco, es la virtud primordial que lo convierte en uno de los más distinguidos poetas de nuestro tiempo. Al respecto, y con mi fraterno agradecimiento, concluyo este breve introito con el poema que le dediqué a su oficio de poeta:

  

Para escribir este poema
deberé pensar en tantas cosas
como barcos convertidos en duendes
voces mutiladas por el insomnio
recuerdos que se trepan a los árboles de la infancia
y tesoros ocultos en el crepúsculo de los sueños

 Para escribir este poema
deberé pensar en las palabras
que se adueñan del latido melancólico de la tarde
los exilios  y la belleza meciéndose
en el columpio de los anhelos compartidos
y las manos solidarias que habitan los costados de la vida 

Para escribir este poema
deberé pensar en las aventuras
nacidas en la cuna de un niño mago
en el inventario de mundos paralelos
en la forma de mirar y ser digno más allá del tiempo
y en las huellas infinitas de un poeta extraordinario 

 

*del libro: “Un puente de voces”.
 
DAVID SORBILLE

 

 

David Antonio Sorbille

 

domingo, 18 de noviembre de 2012

Palabras de Paulina Juszko en La Plata sobre TERRESTRE



 
PRESENTACIÓN  DEL  LIBRO  “TERRESTRE”  DE  GUSTAVO  TISOCCO 

          Con el título de este nuevo poemario, Gustavo Tisocco  reivindica su condición de simple ser humano – ni ángel ni demonio – un habitante de este planeta, alguien que no puede evadirse de la fragilidad y el misterio, condenado por eso mismo a tender los brazos hacia un horizonte inalcanzable: es ahí en el olor a tierra / que descubrimos el cielo, dice Tisocco. Los pies en la tierra, la cabeza en las nubes: imagen que representa al poeta, quien se confiesa un hombre triste aunque disimule la tragedia habitando mi casa, o sea la tierra, su tierra.

          Cuatro son las temáticas que monopolizan la atención de Tisocco en este libro: la infancia, el amor, la muerte, la injusticia – a las que podríamos caracterizar como temas clásicos y pilares de la poesía en general.

          Con respecto a la nostalgia de la infancia, me detuve a preguntarme por qué es un favorito de los poetas.¿Qué es lo que añoramos tanto, aun los que no tuvimos una infancia feliz…? Es seguramente el ojo nuevo, el estreno de la mirada, la pura sensación y, más que todo, la divina inconciencia. A esto alude Baudelaire cuando añora el paraíso de los amores infantiles. Éramos felices, aun los más desgraciados, en la ausencia total de cuestionamientos con respecto a nuestro propio ser y a esas dos avalanchas que lo sumergirán más tarde: el amor y la muerte.

          Parodiando un dicho popular, podríamos afirmar: lo que mata es la conciencia. A los ojos de nuestro poeta, seca y desertifica. Desierto que sólo puede atravesar con ayuda de la poesía.

          Tisocco dedica este poemario a su pueblo natal, Mocoretá, y lo llena de bellas imágenes que evocan su geografía: Olor a tierra húmeda es mi pueblo, / a uvas y glicinas, / a mandarinas, fresnos y eucaliptos. […] Es el río y es el campo, / casas bajas y blancas, / música de acordeón y de gorriones.

 El leitmotiv del agua está presente en todo el libro, en forma de río, mar, arroyo, charco, lluvia o lágrimas. Del río, del río pueden hablar, recuerden que de sus aguas nací una noche de enero cuando jóvenes mis padres pisoteaban lo prohibido, dice Tisocco en la prosa que cierra el libro, suerte de testamento literario. Se diría que el agua es un símbolo de su infancia, una infancia fluvial: Y entonces comprendimos / que el agua estaba lejos, / las calles, el pueblo, / el silencio estaba lejos. […] Entonces comprendimos / que la casa estaba lejos / y perecimos de sed.

          Exiliado, cercenado, arrancado de esa casa con aroma a ajo, cebolla y magia, el poeta canta por sus mutilaciones, sólo le queda la odisea de persistir entre ruinas. La pérdida de la infancia desestabiliza el ser y, a medida que crece la lucidez, se agranda el desconcierto: ahora el acertijo que soy / no tiene retorno. Barco  que olvidó el mar. Despoblado de mí / entrego lo que queda, dice. Pero en esa entrega está la salvación. Es el rol redentor del arte: el poema que inicia el libro está dedicado precisamente a su salvador, a quien le enseñó las palabras.

Aun mutilado, abandonado de Dios, triste a morir, el poeta canta: Cantar hasta que nos sangre la boca / los dientes / la rabia.[…] Cantar / cantar hasta que se nos sequen los ojos / cantar. Lo que me recuerda aquellos versos de Alejandra Pizarnik,  la rebelión consiste en mirar una rosa / hasta pulverizarse los ojos. El árbol seco jamás será muerte mientras lo habiten nidos y sólo surcando desiertos descubriremos la sed y el oasis. ¿Es posible retornar al hechizo de aquel destello? El arte nos tiende un puente, porque significa búsqueda del otro, generosidad, entrega y es la única posibilidad de comunicación verdadera entre los seres humanos.

¿Y cuál es la actitud de Tisocco ante la muerte, esa terrible incógnita que nos acecha? No le teme a la propia porque morir debe ser / como tararear una canción / que no sabemos bien / pero presentimos, dice y hay una aceptación de esta ley inexorable; a sus ojos de médico mientras mueren van naciendo, la vida y la muerte son fenómenos simultáneos, una visión en aleph. Pero lo atormenta la muerte de los seres queridos: la de la abuela Rosa, la de su tío Jorge, la de aquel Arielito que marcó sus años tempranos… a quienes sólo la inercia de la hierba / arropa ahora.

Y también lo agobia la muerte de quienes fueron víctimas de la injusticia, otro de los temas mayores en la poesía de Tisocco: su compasión por los caídos, los que forman una montaña de huesos, / alta, interminable, permanente. Qué bella imagen ésa de las Madres de la Plaza de Mayo llevando un pañal blanco y seco en la cabeza…Y la de las Madres del Dolor, a quienes les arrancaron la flor antes de ser capullo y perfume y que persisten, delgaditas y pequeñas, reclamando justicia como nubes tenaces sobre el desierto. Aunque la justicia sea una esfera de cristal / que arrojamos al fuego.

Profundo sentido social tiene esta poesía que se indigna contra la guerra, la desigualdad, la discriminación. Cuando no hay un techo / la lluvia moja / la lluvia duele / la lluvia sangra, dice Tisocco.

Si hablamos del amor – piedra angular de toda la poesía – nos encontramos aquí con una actitud ambivalente: para nuestro poeta el amor se identifica con el dolor. El bello poema Amo a un hombre pez se refiere metafóricamente a esa dualidad irremediable que ningún amor puede resolver. Cito la última estrofa: Me mira desde la superficie apenas sumergido, / lo miro desde mi oxígeno / al límite extremo del ahogo / y  nos besamos apenas un instante, / ínfima eternidad habitando en la apnea. Versos que nos remiten también al mito de Narciso, al magnífico poema de Paul Valéry donde Narciso le habla a su imagen reflejada en la fuente. Hay tanto de narcisismo en el amor…

Ya no seremos dos / y duele este cielo fragmentado, / este planeta que nos une y divide…Para Tisocco el amor es jaula y pájaro, anzuelo y pez, relación en la que subyace un sadomasoquismo claramente expresado en este poema: Tu nombre / como un martillo / que juzga / que golpea / y crucifica. // El mío / sólo implora. Es un amor caníbal: Devorar / devorarte / para tatuar en las entrañas / la suave música / el insensato resplandor. Es un amor alienante, un amor que chupa el ser, que anula la identidad: No soy yo, es el otro. // No soy más que un él esclavizándome. Pese a todo, el dolor deja de ser tal cuando gota a gota / fluye el éxtasis.

No hay que arrancar el puñal, él nos recuerda que estamos vivos. Y una bella agonía es preferible al hastío. El amor es daño, pero vida. Tisocco elige el borde del abismo: Amo este arriesgarnos a partir / a extraviarnos, dice y  sigue construyendo fortalezas / para que no escape ese amor tan frágil. Vale la pena amar aunque se sufra, porque el dolor es como el viento que limpia después de la tormenta y nos deja ver nuevamente la luz de un cielo claro. El poeta debe ser un ave fénix resurgiendo de sus cenizas. Hay en este libro hermosos poemas de amor, como Piquete a tu corazón, La casa que eres me cobija y Todos hacemos el amor como subidos a un árbol.

El tema del amor se relaciona en la poesía de Tisocco con la defensa de una libre elección sexual, con la condena de la hipocresía, el disimulo y la cobardía. En el poema dedicado a Nemat Safavi, niño iraní condenado a muerte por homosexual, dice: Nosotros que convivimos con las sombras / también sabemos del sol / y caminamos despacio pero avanzando a pesar de las cadenas / y de las miradas […] extenderemos las alas. Y en otro poema: Amé y dije mi verdad cuando ocultar era la consigna, / lo que se debía, / mordí todas las manzanas del paraíso / y hasta me burlé de la serpiente.

Hay una invocación al amor universal que quiero citar íntegra: Que se abracen el alto y el bajo, / el rebelde / con el sabio, / negros y blancos / que se abracen.// Que como pulpos / se abracen, que como niños se abracen, / con los maestros se abracen, / con las niñas los niños se abracen. // Tomar distancia ya no, en este tiempo no. // Que se abracen…¿Se acuerdan de los tiempos en que los maestros nos hacían dejar dos baldosas o tomar distancia con el brazo extendido hasta tocar al compañero que nos precedía en la fila?

Tisocco hace su profesión de fe literaria y nos da la clave de su poética cuando dice: Herméticos los ataúdes, / el sexo de las muñecas, / las latas de durazno.[…] ¡La poesía no…!  Y se pronuncia por una poesía abierta, clara, fluyente, como un agua que deja ver el fondo pedregoso.

La ambivalencia, que recorre el libro cual una corriente submarina – para estar de acuerdo con las imágenes acuáticas tan caras a Tisocco – también afecta a su visión de la poesía que es tramposa y versátil, que ata al poeta a sus caprichos: Ella bebe de mí la sangre, / hace con mis plumas un abanico / y me muestra el puñal / como una caricia cercana, como abrazo mortal, / una ventana abierta.

Si tuviera que hacer el trabajo que a Gustavo Tisocco tanto le gusta – y que tan bien hace en el blog “Mis poetas contemporáneos” -  me refiero al trabajo de ilustrar nuestros poemas, yo lo haría con una pintura de Chagall, una de ésas donde la pareja de enamorados flota abrazada en el espacio, sobre los techos rojos de una aldea. Y pienso especialmente en todos hacemos el amor cabalgando bosques, pienso en el noble levitar, en la locura de ser un poco pluma, en las ganas de flotar, de evadir fronteras de nuestro poeta, que siempre defendió sus alas y tuvo la valentía de desnudarse y saltar el muro.

Y si tuviera que definir la poesía de Gustavo Tisocco en cinco palabras – como suele pedírsenos en estos tiempos – esas palabras serían: nostalgia – ternura – amor – dolor – solidaridad.

 

   PAULINA  JUSZKO
          16/11/2012

domingo, 4 de noviembre de 2012

PALABRAS DE ELISABET CINCOTTA SOBRE TERRESTRE


 

TERRESTRE

DE GUSTAVO TISOCCO
 

Todo libro de Gustavo es un festejo a la palabra. En este último libro, he encontrado a un poeta parado en un punto de madurez de la palabra donde avanza en un itinerario de vida, de su ser exterior e interior.

He sentido mientras lo leía la sutileza con que Gustavo expresa el itinerario de un hombre que posee todo aquel bagaje común a todos los hombres habitantes de este mundo, bagaje que se lleva, se disfruta, se duele, a veces pesa, otras trae luz.

Un poema primero marca desde ya al libro:

Me enseñaste las palabras/ que hoy escribo/ y me salvaste

Y es esto Terrestre un gran poema de vida con un texto último, legado de esta vida que como terrestre le toca vivir:

Si preguntan por mí digan siempre que defendí mis alas y mi cansancio

Poesía que estremece porque como siempre he dicho la palabra de Tisocco se hace propia, se transita desde él a uno-lector, que ha dolido circunstancias similares, es en ese punto donde aflora el sentimiento personal y uno-lector termina viviendo su propio trayecto.

La palabra de Gustavo nos deja el pensamiento inmerso en encontrarnos a nosotros mismos, es vida en poesía y por lo tanto bella.

Terrestre es un poemario que merece ser leído desde el sentimiento. Los invito a conmoverse con su palabra.

 

 

Elisabet Cincotta   

 

 

miércoles, 25 de enero de 2012

Poema regalo deJuany Rojas


LA CASA DE MI AMIGO

Esa blancura
que me habla desde sus ventanas
ese cielo extendido
tan a lo largo
sobre esa blancura
y esos árboles
como asomados en el silencio
haciendo señas
a un pasado de niño gozoso
de casa gozosa
que se perfumó de risas
y de cálido aroma
Esa blancura
tan blanca
en medio de la penumbra
sin voces
sin niños
y sin embargo
tan casa
tan puerta generosa
Esa blancura
tan ayer y tan hoy
y tú
y los tuyos
tu intimidad
y tu infancia
como cristales relumbrando
en el blanco
que me susurra al oído:
“ Mocoretá…Mocoretá”

Juany Rojas



domingo, 1 de enero de 2012

Entrevista que me realizó Juan josé Mestre para CULTURAMAS


Charla con el poeta Gustavo Tisocco
Por Juan José Mestre.


Gustavo Tisocco es un hombre con corazón de níspero. Dulce y ácido a la vez,se convierte en un poeta dúctil, con muchos recursos ninguna concesión. He aquí una charla con él.



¿Por qué escribís?
Por que no puedo evitarlo. Escribir para mí es como la savia de los árboles, mí árbol, me secaría si no expresaría lo que fluye dentro de él. Escribir me salva desde niño, es además condena una bella condena.

Tu poesía es melancólica, casi una metáfora de la vida… ¿A qué se debe?
Como digo en un poema “El hombre es su infancia” y mi infancia fue bella y luminosa, siempre añoro mis calles de piedra, mi rio, mis naranjos y nísperos. Esa añoranza trae aparejada la nostalgia, la melancolía de aquello que fue, que fuimos y no puede ya retornar. Esta añoranza se adueño de mí, tanto cuando escribo un poema lírico, social o amoroso, siempre está empapando mi esencia.

Contame algo de tu infancia, tan presente en tu obra.
Una infancia hermosa y tierna allá en mi Mocoretá natal. Un pueblo pequeño, que aún sigue pequeño, pero habitado por duendes, leyendas, madreselvas y melodías. Un pueblo donde me acunaban mis padres, tanto como los sauces o las chicharras. Un pueblo que fue la casa de mis abuelos con sus glicinas y sus uvas maduras. Un pueblo compañeros de infancia y de la secundaria, tardes de guitarra y tortas fritas allá en la lluvia, primer amor prohibido y hermoso. Un pueblo con mis hermanos jugando a los indios, a las princesas o a las batallas con bolillas de paraíso.

Sos médico pediatra, ¿influye esto en tu poesía?
Pese a que no escribo sobre medicina creo que mi especialidad, neonatología, influye desde lo sensible. Un recién nacido, un niño que empieza a caminar en este suelo viene sumergido en belleza y armonía y eso creo me es transmitido. Creo que los recién nacidos me dan luz, al ser puro alma ellos invaden mi aura y me protegen un poco de lo cotidiano que a veces duele tanto, ¿no?

¿Qué son los derechos humanos en la poética de Tisocco?
Creo que el que escribe tiene la obligación de denunciar lo que duele, lo que nos pasa, lo que nos marca. Para que escribir tenga sentido se debe asumir el compromiso del amor, de contar nuestras historias pero también ponerle voz a los que sufren, a los que lucharon por sus ideales y fueron callados, desaparecidos, doblegados a veces como pasó en nuestra larga historia nacional desde la época de los pueblos originarios, hasta la época nefasta de la dictadura militar, tanto como la que hoy duele también con las mujeres desaparecidas por ejemplo para el trata de blancas.
La poesía sirve si es grito.

Esa pasión por la difusión de tus colegas, ¿puede opacar tu obra?
La enriquece ya que me induce a la lectura de otros colegas, me ayuda a conocer otras voces, me hace sentir dichoso por aportar un breve pedazo de mi para difundir a la POESIA que es la que realmente importa.

Por otra parte, ese mecenazgo tan sui generis, ¿es propio de esta época tan egocéntrica?
Hay egos públicos y clandestinos y en el mundo literario más de lo que pensamos. Yo trato de huir del ego y no me interesa mucho los conflictos del otro ser, cada uno tendrá su historia para ser de una u otra manera. Sí aprendí a escribir poesía sin esperar nada a cambio más que el placer de poder expresarme. No espero ser invitado a leer por ejemplo, no asisto casi ya a café literarios con el solo objetivo de que me inviten como lector y otras cosas (como alguna vez lo hice), si me invitan bien pero debe ser por mi Poesía y no por otros entretejidos tan comunes en nuestro ambiente. No invito a mi sitio para que me inviten, me apena enormemente ver a poetas que organizan algún festival por ejemplo para lograr después que en otros festivales se lo invite. Me apena eso y trato de desprenderme de esa situación.

¿Qué es Mis poetas contemporáneos para vos?
Un pequeño aporte al universo de la PALABRA.
Un encuentro de distintas voces que aman la POESIA, mejor alguno que otro en cuanto a calidad literaria pero todos con el amor y el compromiso que requiere la Palabra.

Sos muy amiguero, pero a la vez solitario, ¿a qué se debe?
Soy ermitaño, necesito mis espacios, mis tiempos, mi soledad para encontrarme conmigo mismo que es con la persona que más estoy. Me gusta reunirme con amigos o compañeros de la vida que transito pero en el fondo sé soy un ser solitario que busca crecer continuamente para ser un poco mejor.
Amo el silencio, la noche y mi casa que me cobija.
Debe influir un poco, pienso mi orientación sexual ya que, aunque los tiempos cambiaron, por suerte, de pequeño muchas veces me encerraba en mi mundo, en mis temores y dolores y tal vez así fui moldeando mi forma de ser.

¿Se puede hacer política con la poesía?
Poder se puede, pero no me gusta cuando se cae en el Panfleto.

¿Algún mensaje que quieras dejar para Culturamas?
Gracias a Culturamas por la posibilidad de contar un poco de mí y de lo que siento y gracias sobre todo al enorme ser que es Juan José Mestre, ser al que conozco hace tanto tiempo ya y que amo pues me enseñó muchas cosas de la vida, sin saberlo, sin proponérselo, me dio elementos para saber que cada instante que uno vive se debe disfrutar como un rayo de sol entrando por la ventana.


Extraído de: http://www.culturamas.es/
Foto: Gustavo Tisocco (Camping de Mocoretá)

martes, 13 de diciembre de 2011

FELICIDADES PARA TODOS...


Llega fin de año y llegan los balances. Seguramente habrá encuentros y despedidas, alegrías y tristezas, logros y pérdidas. Particularmente un año que me encuentra solo sentimentalmente pero construido desde mis andamios, siempre habrá una flor anunciando primaveras y aunque hoy cueste este instante de soledad seguramente habrá crecimiento y el encontrarse con uno mismo que a veces cuesta tanto.

2012 habla de cambios, de una energía cósmica que nos devolverá con creces aquello bueno que hagamos, todo lo que hacemos y damos el universo nos lo devuelve con hechizo, con grandeza y nobleza. Adelante pues que la vida vale la pena.

Fecha donde el encuentro con la familia nos retorna al niño que éramos, porque jamás dejamos de ser aquello que fuimos y auque a veces nos abrume la melancolía hay muchos abrazos que nos contienen, que nos habitan, que nos empuja. Yo vuelvo a mis calles de piedra, a mi rio, a mis sombras, esas de aquellos árboles que siempre me aguardan, y es en ese regreso que resurjo, soy siempre ave, canto de glicinas, despertares nuevos.

Es con este humilde texto que les quiero desear a todos FELICIDADES sin importar credos ni razas, porque la felicidad es un derecho y debemos lograrla cueste lo que cueste, pese lo que pese, ahí reside la alegría, la belleza.

Un abrazo a todos, Gus...

Foto: Gustavo Tisocco

domingo, 11 de diciembre de 2011

Poema regalo de Alicia Pastore


....................a Gustavo Tisocco

el que recibe la vida
en sus manos
y luego me transmite
sus duendes de enero,

el que me tiende un poema
del que no escapo,
donde recupero mi infancia,
mi propio "rostro ajeno",
allá en la niñez la siembra,
acá esta cosecha de frutos lentos,

el que desciende
por mis párpados
aquel patio,
la parra, el limonero,
las luces exiguas
de las noches sin fiesta,
las voces

que van mudando
hacia otros cielos.


Alicia Pastore
Foto: Mi casa en Mocoretá (Gustavo Tisocco)

domingo, 30 de octubre de 2011

Regalo para mi cumple de Jorge Luis Estrella


FELIZ CUMPLEAÑOS, GUSTAVO 25-10-11

No en vano, bajo el cúmulo del peso de la vida
destilás maravillas de luz y de ternura
con versos que son como plantas de nísperos
a las que la infancia va trepando y trepando.
No en vano, te lastiman las injusticias todas
y andás por esta vida sembrando amaneceres
y algunos alumbramientos claramente abismales
y hasta algunas manzanas que saben a veneno.
Porque sos un poeta con las agallas puestas
y un ser que resplandece cuando todo se apaga
y sos el que saluda a los niños que nacen
con la mano dispuesta a prestales apoyo.
Te canto en este día en que los años cumples,
cumplidor de promesas, difusor exquisito,
te canto y es mi canto tu canto bendecido
por los pájaros todos del cielo que te habita.


Jorge Luis Estrella

martes, 9 de agosto de 2011

Celebro la aparición de mi nuevo libro



Celebro la aparición de "Rostro ajeno" de la colección Summa de Editorial Vinciguerra, libro donde aparecen poemas ya editados en libros anteriores cuyo tema fundamental es la nostalgia de todo lo que fue en mi infancia. Rostro ajeno, que es un verso del primer poema del libro, viene a traerme seguramente nuevas emociones. Un abrazo Gus.

martes, 28 de junio de 2011

Entrevista realizada por Alejandra Crespin Argañaraz

Para http://lavozdelospoetas.com.ar/blog/
Gracias Alejandra, Gracias Daniel.








miércoles, 9 de febrero de 2011

Comentario de Anny Guerrini sobre mi libro "Desde todos los costados"


Al leer el libro “Desde todos los costados “ de Gustavo Tisocco , tuve la sensación que quizás no sea en vano penetrar “desde todos los costados” a la peligrosa aventura del poeta, quien plasma las funciones y formas líricas con las más hondas posibilidades de la existencia humana, porque “El poeta es el gusano horadando la manzana hasta engullirla”.

Es en los recuerdos de la infancia, verdadera tierra en la cual se aferran nuestras raíces , donde Tisocco en un lenguaje directo y a veces simbólico nos cuenta del abuelo Pedro, de la abuela Aurora, del pueblo con sus calles de tierra, del río saltarín, el juego a la escondida y el gato con botas donde “ La inocencia transpira animales enjaulados”. Y justamente allí, en esa caja de Pandora , que son los recuerdos, nosotros , lectores, descubrimos como Orfeo , a través de sus versos que a la vida hay que crearla. Porque la palabra poética revela lo no revelado, ese refugio último donde ser y existencia dan sentido a todo lo creado. Ya Blanchot dice: “ Quién escribe está en el destierro de la escritura: allí está su patria…”

“No debe ser en esta sombra/ en este árbol/ en ese nido/ que naufragué mi vuelo” . El poeta Richard Bly nos dice que la sombra es “ la gran bolsa que arrastramos a nuestras espaldas” , y que sólo el encuentro y la reconciliación con los aspectos negados de nosotros mismos nos darán la libertad , sólo “Entonces me torno bosque / y soy viento/ final retorno”.

Los chinos enfatizan el símbolo del “ying-yang” que nos muestra la parte negra (sombra ), y la parte blanca (luz), unidas formando un círculo que representa lo femenino y lo masculino. Esa unión entre lo negativo y lo positivo dan origen a nuestra personalidad , o mejor aún, a nuestra humanidad. Si no estuviera la dualidad de lo oscuro y la luz en nosotros ¿cómo explicar entonces los “niños sin nombre lloran ausencias” “ y sus madres gritan” “La poca memoria de los que salvándose se quedaron en la barca” . Aristóteles nos dice que todas las artes deben producir una catarsis, sólo así mediante las emociones que nos sacuden desde la obra realizada se puede alcanzar la liberación o la purificación de las pasiones.

Nadie, en mayor o menor grado, escapa de cargar con su cruz . Cada uno de nosotros asumimos esta carga existencial de diversas maneras , pero “Nadie grita como grita el poeta” nos dice Tisocco, porque “Si el poeta no es grito es un famélico fantasma sobreviviendo” .

Y al grito del dolor le sigue el fuego del amor. Hay momentos de nuestra existencia en que amor y dolor, luz y sombra, vida y muerte son el resultado de un tiempo detenido, tiempo hacedor de una cosmovisión donde pasado y presente se conjugan e implican mutuamente. “Una tarde en el río/ me empapé de esencias / y descubrí espasmos en el agua/ Tu piel de dueño/ hizo de la mía / ofrenda , candoroso goce .”

Tal vez lo esencial, aquello que nos salve, sea realmente el amor, porque el amor siempre es esperanza, aún en la sombra. Quevedo dijo: “Polvo serás, más polvo enamorado”.

“Sólo tu licor/ para beber el encanto aquél/ escapar así, / del inclemente frío / Recostarme / en el otoño de tus ojos / y amar/ las hojas caídas”. Cuando el amor compromete nuestro ser y existencia, somos entonces capaces de recorrernos “desde todos los costados” y aunque el dolor nos haya fragmentado y nos origine desgarramiento , siempre podemos ahondar en nuestros despojos y descubrir que no todo está perdido. Y esa revelación, será el camino que nos lleve hacia la belleza y la creación, verdadero sentido de la vida.

“Respirar hasta la asfixia/ y culminar/ barco errante/ Ser del viento/ la hoja,/ sobreviviente del tiempo aquel./ Llegar así al designio :/ No ser ceniza / sino vuelo,/ audaz cumbre.”

Gracias , querido Gustavo Tisocco , porque tu libro me hizo recorrer todos mis costados y aceptar que soy sombra y luz , simplemente un ser humano, o tal vez sólo una poeta sobreviviendo.

Fin del 2010

ANNY GUERRINI

domingo, 7 de noviembre de 2010

Poema/regalo de Yaseret D' Lima


GUSTAVO

Grande el Alma
en su emoción
eleva sus alas
al infinito

Uniendo corazones
a puras letras
nacidas del amor
de un gran poeta

Soles y Sombras
pueblan los espacios
del inmenso Universo
mostrando a su paso

Tímidas tinieblas
en su inexistencia
arrojadas al vacío
por su poesía

Acuna en su Alma
la visión divina
de un hombre que conoce
por haber vivido

Verdades de la vida
experiencias crecidas
en el ir y venir
de sus travesías

Orientando Almas
sanando el cuerpo
del neonato humano
que quiere vivir


Para ti Gus en honor a tus letras
de tu amiga por siempre



Yaseret D' Lima
Foto: Gustavo Tisocco

domingo, 24 de octubre de 2010

Poema regalo de Nerina Thomas


25 de octubre "Cumpleaños de un amigo" "GUS"

Habita en él, una historia única,

la propia.
Trasmutó la misma
con grandes vuelos
de su palabra escrita.

En cada verso,

desnuda el alma
pues el olvido, no existe
y honra con él
momentos vividos.

Y plasma cada detalle

de infancia en su Corrientes
naranjos
abuelos
juegos
parques
viajes.

Celebra la vida

con la profesión elegida.
Ama,
es libre
y comparte hasta el aire.
Grita silencios
y en sus ojos
un pedazo de cielo
lo ilumina.

Conserva intacto

su perfil bajo
teniendo motivo
para alimentar su ego,
y destaca a los mas pequeños,
para que enriquezcan su estima,
en silencio, sin duda.

Es agradecido

humilde,
códigos
que lo hacen grande.

Respeta a todos,

admira sus maestros
y hace upa
a quienes intentamos crecer.

Sus obras humanas

son anónimas
y es distinguido
por dar sin límites
sin discriminación alguna,
sólo con su ejemplo
enseña
que registremos al otro.

Ha llegado a la vida

con mucho conocimiento,
por ello
parece que su día
cuenta con más horas
que la de todos.

Es un maestro

injertado
en un cuerpo humano.
Y este mes cumple años!!!

Felicidades !

desde mi lado izquierdo.

© Nerina Thomas
Foto: Gustavo Tisocco
(Flores que me regaló mi Sergio)