Palabras de MAURICIO CAPPIELLO en la presentación de Terrestre en Chivilcoy.
“Terrestre”
Un Viaje de
Reflexión y Nostalgia – Obra poética de Gustavo Tisocco
El libro “Terrestre”, obra poética del querido Gustavo Tisocco, se podría definir como un viaje, sí, un viaje de reflexión y nostalgia, a través de las experiencias más íntimas, más vulnerables, donde cada página se convierte en un espejo que refleja no solo el mundo del autor, sino también el nuestro. Gustavo nos envuelve en una atmósfera de añoranza y descubrimiento, nos dice La Poesía es una celda de luz / que nos mutila porque alguien le enseño las palabras, le conto de muelles, tempestades, jaulas, extravíos y claridad. Me enseñaste las palabras / que hoy escribo/ y me salvaste. Así, con su mirada profunda y conmovedora comenzamos a transitar este libro, por momentos es como un eco resonante Cantar/ cantar hasta que se nos sequen los ojos /cantar, de esta manera cada verso, cada latido es una proeza de vida que nos impulsa a identificarnos con lo inmanente del ser y su esencia, recordándonos que, a pesar de las adversidades, hay siempre un hilo de esperanza que nos ata a nuestros recuerdos más preciados.
La imagen del niño que juega, pedaleando
rápidamente su bicicleta entre los aromas de glicinas y madreselvas, nos cuenta
del amor y del misterio /de aquella rayuela / los soldaditos / de los pies desnudos se siente Exiliado. / Ahora
el acertijo que soy no tiene retorno, todo esto se convierte en
un símbolo, en su transitar por el camino, alude al constante paso de la vida y
lo inevitable del cambio.
Al igual que ese pequeño, todos nosotros
estamos atrapados en la vorágine del tiempo; sin embargo, la memoria se erige
como nuestro resguardo, en este sentido, “Terrestre” nos confronta con la
dualidad de la existencia: la velocidad de la vida, se enfrenta a la pausa que
permite la reflexión. La nostalgia es retratada aquí no solo como un anhelo de
lo que fue, sino como una fortaleza que nos permite sobrellevar la ausencia de
aquello que hemos perdido. La última
muerte / fue de todas / la más vida.
La relación con la madre, el primer regalo, toda
la ternura y el legado de la sabiduría, se convierten en un hilo conductor que
une al lector con sus propias experiencias, me soñaste tigre audaz / y soy este animal herido / que olvidó hasta
su nombre.
El
recuerdo de la huerta cuidada con esmero del padre, por
ejemplo, simboliza la conexión con nuestras raíces, el retorno a lo esencial,
en la memoria del protagonista sus padres aparecen como faros de enseñanza y
amor.
Mientras
tanto el río se presenta como el guardián de susurrantes secretos; lleva consigo
el dolor de sus abuelos, el bosque de tártagos, los hermanos, la primer encrucijada,
el miedo atroz, las viejas canciones y
un niño riendo.
Ese niño cayo un poco antes de llegar al pan / La madre no sabe ahora de eternidades, así este libro trasciende la vida y en sus páginas, el autor nos expresa La felicidad depende de un instante.
Uno de los temas más conmovedores de "Terrestre" es el amor y la espera, Gustavo nos revela al hombre que ama y que él también anhela ser amado, ese que abraza sueños, verdades y tristezas yo amo a ese hombre pez de cuerpo brillante / filoso de un mirar constante / horizontal. Un hombre que me cuenta eternas leyendas, que canta con su voz de espuma y me abraza como puede. De esta manera nos dice que siempre hay un momento para la redención y el renacer en el amor y la esperanza.
Los paisajes que pinta el autor son igualmente significativos en cada estrofa, hay ecos de la naturaleza que nos rodea: los pájaros que buscan su lugar en el cielo, la lluvia que acaricia la tierra de Mocoretá y trae renovación, olor a tierra húmeda es mi pueblo /a uvas y glicinas / a mandarinas, fresnos y eucaliptos, todo ello se entrelaza con la búsqueda de libertad, destacando la importancia de la exploración personal, describe estos elementos naturales, evoca una conexión profunda con el entorno, recordándonos que el paisaje también forma parte de su y nuestro viaje interior.
El
dolor de las madres se transforma en un elemento crucial en la obra, aún están
los seres que han amado entre rezos - por costumbre - como los de la abuela Rosa. Ella
reza y reza / y no entiende por qué Dios / le arrebato al hijo.
Gustavo
aprendió a escucharlas, a esas madres
…La
madre cada tarde todavía llora / cuando mira al pescador / cada tarde llora.
…Esa mujer deshabitada / lleva una foto en el pecho, / un rostro, un niño gritando / sobre su sombra herida.
De la
misma manera nos conmueve
con poemas donde la empatía hacia los más necesitados, y lo manifiesta
como algo fundamental para construir una sociedad justa y solidaria, él se
interpela y nos interpela. Nosotros observamos la tragedia / y
escribimos.
Entonces cada poema es un testimonio de resiliencia del alma, también un canto a la vida en
todas sus facetas, un recordatorio que,
a pesar del sufrimiento, siempre llevaremos dentro la historia que nos define,
ese sentimiento universal se convierte como un amuleto, una fuerza que nos
acompaña y nos desafía a confrontar nuestras propias pérdidas.
Aparece también la casa, que no es casa, pero de
algún modo lo es y se ofrece como refugio, aunque tenga tinieblas, hay resquicio
de luz, simboliza un universo lleno de contradicciones: la fragilidad
de la vida y la fortaleza del amor, Tisocco parece sugerir que incluso en los
momentos más sombríos, siempre hay un atisbo de luminosidad que nos guía, cada
uno de estos poemas forma parte de un
entramado emocional que conecta sin dudas al lector con su propia historia, reitero
Gustavo, no teme adentrarse en el dolor De
Niños, Arielito, supimos de la muerte. / A ti te tomó por sorpresa / sin poder
esconderte, /a mí me dejo marcado / para que la escriba.
También
en el libro se celebra la vida en toda su complejidad, el autor sabe cómo
hacerlo, así el lector se encuentra en una danza entre la luz y la oscuridad,
entre la alegría y la tristeza, comprendiendo que ambos extremos son
fundamentales y es, en sí mismo, un acto de resistencia.
A medida que avanzamos en la lectura cada verso está impregnado de una sinceridad, de una confidencia que nos atraviesa, nos habla de los fantasmas ¡ay! esos fantasmas de siempre, y de reiterar un nombre, llamarlos y saber que no vendrán, no vendrán, buscar en el hueco de la tarde el resplandor del deseo, el aroma de la vida entre sus tallos, los hombres tristes porque tienen historias, la vejez que duele y decir Si preguntan por mí digan que defendí mis alas / y mi cansancio.
En conclusión, el libro “Terrestre” es una obra cautivadora que trasciende el tiempo y el espacio, llegando a lo más profundo de la existencia. Gustavo captura con maestría esa intima sensación en la escritura, la prisa con que la vida transcurre, y aquellos momentos fugaces de felicidad pura, nos brinda un viaje lleno de emociones, donde la búsqueda de la esencia del ser se convierte en una experiencia compartida y universal. A través de su mirada, somos transportados a un mundo donde cada recuerdo es un poema y una nueva oportunidad para revelarnos.
Mauricio Cappiello
marzo 2026 – Chivilcoy



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