domingo, 22 de marzo de 2009

Prólogo de Susana Fernández Sachaos sobre "PINTAPOEMAS"



... Gustavo Tisocco conjuga en Pintapoemas, las impresiones visuales que le han provocado una serie de cuadros de famosos pintores y los versos que traducen esa paleta colorida.
... El arte es palabra, por tal razón se trate del poeta o del pintor flotará siempre una lectura poética, transformada en obra por el artista, porque ambos, poeta y pintor han podido extraer la esencia de sus sensaciones, iluminar tanto sus experiencias de vida como las imágenes atesoradas en su imaginación, para finalmente encadenarlas por el vínculo de una alianza de palabras.
... Cuando el autor expresa en el poema Adán (inspirado en una obra de A. Durero) […] “Pero el color rojo de la fruta / quedó prendido a tus labios […] nos invita a transitar la sensualidad que habita en toda la construcción de este poemario. Lo sensual entendido no como un apetecible juego de los sentidos sino como una acumulación imaginativa de vivencias profundas que van reuniendo visiones desde el olfato - dice el poeta en Malvarrosas y otras flores en un jarrón (pintura de Van Huysum): “[…] un florero posterga la agonía/ mientras la dama impune olfatea ocasos.”Desde el gusto, en el poema Las edades de la mujer y la muerte (pintura de Hans Baldung Grien) nos ofrece la desmesura de “[…] tú, joven e intrépida, /devoras la fruta. […]. Desde un oído que acapara sonidos primitivos en los versos de El Pantano (pintura de Van Ruysdael): “[…] Aún así, lo más terrible/ son sus gritos en la noche, /en el día, en su atmósfera.”
... Pero es desde la vista, la gran abarcadora de imágenes, que Gustavo Tisocco nos propone el camino bello e intenso de sus poemas. Lo hace desde el lugar de la poesía y la pintura, desde la pluma y el pincel. Él pinta estos poemas y canta a los pintores que lo inspiraron con sus lienzos. Canta con las sombras de la noche y los naranjas de las amapolas al aire libre. Dice en La muerte de Cleopatra ( pintura de Johann Liss : “[…]nunca más veremos florecer amapolas.”[…]
... Creo, utilizando palabras del exquisito erudito en Bellas Artes, Osvaldo Svanascini, que Gustavo Tisocco sería capaz como Hokusai, de “emigrar hacia un árbol plantado en el aire, encontrar una risa en un plato, una palabra dentro de una campana o una arruga tanto en el entrecejo de un anciano como en la piel de un demonio, […] y tener la suficiente rebeldía como para desafiar los hechos de todos los días y saber encontrar los resortes del sueño.”


Susana Fernández Sachaos

1 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

"El ritmo del cosmos se mezcla con un viaje interior que realiza el poeta. Emprende ese sendero para conocerse y saberse en su propia realidad. Afuera, el mundo, hay hombres viejos bajo la máscara robotizante de la realidad, caminan ciegos. El amor es el talismán que desata el nudo del encantamiento y hace caer al poeta en la cárcel del dolor y, otras, en la consagración de un instante único e irrepetible. El mundo nace de nuevo cuando el yo lírico de Gustavo Tisocco agita la paleta de las palabras y nadie puede escapar a la convocatoria de sus colores variados, sus lenguajes múltiples, ricos y polifacéticos, llenos de vitalidad. En un mundo altamente tecnificado, la soledad del ser es cada vez mayor. También la poesía de este autor, lúcidamente se vuelve un "grito" en medio de tanto ruido para escuchar finalmente su propia voz, su lirismo más íntimo". ALFREDO LEMON.

29 de septiembre de 2009, 7:00  

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